Corrección de estilo y ortotipográfica

«Yo creía, y sigo creyendo, que el autor debe anteponer la obra al amor propio, de modo que si descarta correcciones atinadas porque le llegaron de mano ajena, es un necio».

Adolfo Bioy Casares, Memorias (1994).

El corrector de estilo

El corrector de estilo es el profesional de la edición encargado de la revisión de la eliminación de defectos de redacción, la subsanación de errores gramaticales y otras impropiedades léxicas de un determinado texto.

El corrector de estilo juega, por lo tanto, un papel principal a la hora de enjuiciar si el autor del texto ha conseguido expresar y redactar sus ideas con la debida claridad, interviniendo – de acuerdo a las necesidades de estilo propuestas por el editor, en su caso– en aquellos momentos en que sea necesario mejorar la redacción, contribuyendo a aclarar la comprensión de un discurso puliendo sus posibles imperfecciones y sacándole el máximo partido a sus ínsitas posibilidades.

El corrector de pruebas u ortotipográfico

El corrector de pruebas es el encargado de revisar el texto para que el lector no encuentre ninguna dificultad en la lectura del documento. La eliminación de erratas y faltas de ortografía, la detección de errores gramaticales, la normalización y unificación de las convenciones ortotipográficas, la subsanación de las transposiciones u omisiones de caracteres, así como la revisión de la composición son algunas de las tareas que este profesional desempeña y que suponen el natural complemento a la labor de corrección estilística.

Ya sea realizando su trabajo al estilo tradicional, marcando los errores directamente sobre el papel, ya sea, como es corriente en la actualidad,  corrigiendo en pantalla, el trabajo del corrector ortotipográfico –que se realiza de modo general en dos fases: en el original de un texto (antes de su composición) y en las pruebas tipográficas de ese mismo texto (después de su composición)- resulta algo esencialmente necesario para garantizar el buen resultado final de un texto.

¿Por qué (si no soy una editorial) necesito un corrector?

Porque aspiro a que mi manuscrito llegue en óptimas condiciones a la editorial, sin que nada se interponga entre mi escritura y el acto de recepción: nada que nuble la visión del editor o de sus “informantes” y propicie que esos árboles, sean las erratas u otro tipo de deficiencias formales (que a veces constituyen verdaderos secuoyas), le impidan ver el bosque que es la obra, generándole una impresión negativa.

Porque quiero enviar mi manuscrito a un concurso y soy consciente de que, por sublime que pueda llegar a ser mi obra, esta se verá penalizada por no estar completamente “limpia” de tachas de tipo estilístico u ortotipográfico que puedan deslucirla y podrían hacerme perder opciones durante el escrutinio por parte del jurado.

Porque a pesar de que quiero autoeditarme una obra, soy consciente de la responsabilidad que contraigo al exponerla públicamente y deseo darle el mejor “acabado” posible antes de presentarla ante el lector, garantizándome de este modo una recepción más favorable y, en definitiva, una posibilidad mayor de llegar a un público más amplio.

Si le interesa conocer algo más acerca de este servicio pídanos información rellenando el siguiente cuestionario o dirigiéndose a la dirección de correo electrónico jmatasmoreno@gmail.com.

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