La invención de Norah Borges, ilustradora argentina

Norah Borges (1901-1998)

«En todos nuestros juegos era ella siempre el caudillo, yo el rezagado, el tímido, el sumiso. Ella subía a la azotea, trepaba a los árboles y a los cerros yo la seguía con menos entusiasmo que miedo». Así hablaba Jorge Luis Borges de su hermana Leonor Fanny Borges Acevedo, conocida artísticamente, por deseo expreso del anterior, como Norah Borges, cuando aún quedaba muy lejano el día en que su ángel tutelar, tras conocer la muerte del mayor autor en lengua española del siglo XX, habría de escribir en amarga carta a La Nación: «Me he enterado por los diario».

Colaboradora de revistas señeras del periodo de entreguerras como Prisma, Proa, Martín Fierro o Sur, Norah pudo ilustrar la obra de diversos escritores argentinos, entre los que se encontraron Silvina y Victoria Ocampo, Norah Lange o Julio Cortázar –sin contar a su propio hermano, con el que se asoció, entre otros títulos, para la edición de su auroral Fervor de Buenos Aires. Además, esta gran conocedora de España –país en el que ampliaría estudios, participaría del movimiento ultraísta y conocería al que fuera su marido y padre de sus dos hijos, Guillermo de Torre, autor del célebre Literaturas europeas de vanguardia– tuvo la oportunidad, finalizada la guerra civil, de realizar las viñetas de la edición argentina de Platero y yo de Juan Ramón Jiménez aparecida en 1942, y de dejar su personal impronta en el trabajo de otros emigrados españoles, caso de Ramón Gómez de la Serna, Rafael Alberti o León Felipe. Unos años antes, valga la curiosidad, llegó a colaborar con Federico García Lorca como diseñadora de vestuario de una de las obras representadas por la compañía itinerante La Barraca.

Como muestra de su conocido aunque ni mucho menos universalmente reconocido trabajo –según se cuenta, ni ella misma le prestó especial importancia hasta el punto de regalar a sus allegados muchas de sus obras– reproducimos a continuación algunas de las ilustraciones que la también crítica de arte realizara para la inconmensurable La invención de Morel, de Adolfo Bioy Casares y que nos permiten contemplar su estilo naïf de oriunda raigambre vanguardista (el cubismo y el expresionismo la marcaron especialmente) atemperado en este caso por un innegable clasicismo. El resultado, una delicia.

Norah Borges La invencion de Morel 2

Norah Borges La invencion de Morel 3

Norah Borges La invencion de Morel 4

Norah Borges La invencion de Morel

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