Elefante, un guisante: un libro para soñar de Rafael Ordóñez y Marc Taeger

Rafael Ordóñez durante su reciente visita al Espacio Kalandraka.

A veces nos gustaría volver a ser niños. ¿Para regresar a los crujientes bocadillos de nocilla? ¿Para disfrutar de cuatro meses de vacaciones al año? ¿Para llenarnos las rodillas de costras sanguinolentas después de habernos tirado otra vez por esa pendiente con nuestra bici sin frenos? Sí, vale, también, pero hablo ahora de ese retorno a la infancia pensando en poder entregarnos a ciertas pasiones que nuestra adulta mente racionalizadora (y castradora, consiguientemente) solo puede discernir después de haber sometido una determinada experiencia a un complejo proceso de filtrado y deshidratación.

Esa experiencia puede ser la lectura de un libro, que si bien a edad adulta puede proporcionarnos un placer inmenso, refinado e intelectual, durante los primeros años está animado por un asombro que solo intermitentemente sentiremos aflorar más adelante, a medida que nuestro sentido crítico se agudice y cierto escepticismo venga a proveernos de cierta malla protectora que a poco que nos descuidemos correrá el riesgo de convertirse en auténtica coraza.

Desde luego, en este terreno del asombro, la editorial Kalandraka ejerce un magisterio muy difícil de igualar desde que comenzara su travesía a finales del siglo pasado. Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial en 2012 y con una extraordinaria proyección internacional, el sello de origen gallego se viene caracterizando por aspirar a la excelencia sin perder el norte ni su misión: la de seducir, despertar la curiosidad e instruir deleitando, como decían los clásicos, a sus jóvenes lectores, algo que logran no solo a través del desarrollo de un catálogo de incuestionable calidad que combina textos clásicos con una potente apuesta por los nuevos creadores, sino acercando la lectura a escolares, bibliotecas y librerías organizando innumerables actividades paralelas.

Elefante un guisante3

Uno de los distintivos de esta casa son, sin duda, sus «Libros para soñar», colección en la que se inscribe esta obra que hoy traemos a nuestro escaparate de novedades: Elefante, un guisante. Ahora, imagínense a un león, una pantera, una gacela, una gallina, una rana y una rata que se encuentran por la sabana. A cada uno de estos animales se le apetece una fruta y recorren ese a priori inhóspito y salvaje territorio buscando saciar su sano y nutritivo apetito. Encuentran a una oruga harta de comer lechuga a la que interrogan con indisimulada envidia y esta les pone en la pista de una frutería que se ubica detrás de una palmera. Hasta aquí todo normal, lo corriente. Pero al llegar allí la mansa cuchipanda se encontrará con el insaciable elefante que da título al cuento y que les tiene reservada una sorpresa no demasiado agradable pero que justifica la sempiterna sonrisa del, quién lo diría, escurridizo paquidermo.

Con estos elementos, Rafael Ordóñez (Aguilar de Campos, 1964), cofundador del grupo Cháchara Cuentacuentos y consagrado autor de libros destinados al público infantil traza un relato delicioso y rebosante de humor que, gracias a su carácter acumulativo, a su musicalidad, a sus vivaces diálogos y a sus juegos narrativos y verbales, lo convierten en especialmente indicado para aquellos que empiezan a asomarse a la magia de la lectura. Libro para leer y ser escuchado, y libro, por supuesto para ver y tocar, gracias al trabajo que el ilustrador Marc Taeger (Berna, 1963) ha llevado a cabo y al primor editorial que por medio de la encuadernación, el papel, las texturas, exhala el volumen.

Elefante un guisante

Realizadas con la artesanal técnica del linograbado, las coloridas figuras esquemáticas, de ambientación étnica, realizadas por este también animador, pintor, escultor y diseñador gráfico, insuflan de vida este «divertimento», no permitiendo en ningún caso que la experimentación formal que pudiera animar al ilustrador de Berna, aunque afincado en Galicia, en su tarea asfixie la apariencia de sencillez, de telúrica rusticidad que desprende el libro una vez que hemos abierto sus bellas tapas amarillas.

En fin, comentaba al inicio que a veces desearíamos poder ser niños, pero esto no es del todo exacto, pues debo reconocer que, enfilando los cuarenta, he disfrutado de este álbum como un infante. Al fin y al cabo, ¿no es la edad recomendada a partir de cinco años?

Decía Picasso que lleva tiempo llegar a ser joven. Bien, por lo que se ve, y a la vista de esta reciente experiencia como lector, estamos en camino. Y tan campante.

 

portada.fh11Elefante, un guisante.
Texto de Rafael Ordóñez.
Ilustraciones de Marc Taeger.
Kalandraka. Col. Libros para soñar.
Encuadernado en cartoné. 24,5 x 21,5 cm.
40 páginas.
ISBN 978-84-92608-82-9.
PVP: 14 €.
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Basic HTML is allowed. Your email address will not be published.

Subscribe to this comment feed via RSS

A %d blogueros les gusta esto: