Mayte Alvarado (El Verano del Cohete): «Nos limitamos a hacer los libros que nos gusta hacer y que nos gusta leer. Así de simple.»

Mayte Alvarado. Fotografia: Oto.

 

Dicen que, por el momento, no pueden ni pretenden llamarse editorial. Que son otra cosa, un «colectivo editorial», una «asociación de autoeditores», un grupo de «astronautas que hacen libros»… Pero con tres títulos en su haber en su primer año de vida y otros dos en cartera para los próximos meses, lo cierto es que, sea lo que sea a lo que se dedican estos tres audaces editor… (ah, no, ¡prohibido!), queremos decir que estos tres forajidos «de la grapa y el tóner» (mucho mejor), su proyecto está empezando a abrirse un hueco en el nutrido panorama de la edición en España.

Publicaciones frescas y cuidadas, respeto por la tradición pero sin esquivar el riesgo, ediciones pequeñas y delicadas es lo que nos proponen Borja González, Rui Díaz y Mayte Alvarado en un sello –de Badajoz para el mundo– que cree en la poderosa fascinación que las ficciones generan y que, explorando los límites que el libro ilustrado proporciona, promete darnos muchas alegrías

Una edición bilingüe de “El rey de los elfos” de Goethe (con traducción de David Carril, prólogo de Erica Couto e ilustraciones de Borja González), una evocadora novela de ambientación gótica de Rui Díaz (con ilustraciones de Ana Sender) llamada Los turistas y un cuento ilustrado y escrito (pues en este caso resulta pertinente invertir los términos) por Mayte Alvarado, titulado Miss Marjorie, representan la estupenda carta de presentación de El Verano del Cohete. Precisamente con esta última hemos quedado para hablar de este bello cuento trágico en cuatro actos de ambientación noir y ritmo de thriller que supone hasta el momento la más reciente novedad de la casa, y ya de camino repasar otros asuntos relacionados con la actualidad de esta creativa tripulación.

Esperamos que la transcripción de la entrevista llegue en perfectas condiciones, pues ni que decir tiene que el encuentro tuvo lugar en el planeta rojo.

El verano del cohete web

EL LIBRÓFAGO.- Si te parece, vamos a empezar hablando de tu faceta como ilustradora (y cuentista trágica) con Miss Marjorie. ¿Cuándo empieza a forjarse ese personaje, tan potente, en tu cabeza y cómo le vas dando forma en el centro de esa historia tan poética y a la vez perturbadora?

MAYTE ALVARADO.-La historia de Miss Marjorie surge de la unión de un par de ideas, bueno, decir un par de imágenes sería más acertado. Por una parte, en alguna libreta tenía un dibujo de una mujer asomada a la ventana, muy parecido a la primera ilustración del libro. Incluso había anotado el nombre de Miss Marjorie junto al dibujo. Por otro, la imagen de una mujer y unas manos sin cuerpo hace tiempo que me rondaban la cabeza, también lo había dibujado antes, pero no conseguía formar ninguna historia. Un día, la unión entre las dos me pareció bastante clara y también parte de la historia. En concreto, los actos segundo y cuarto, que están así desde el principio. Ya solo quedaba el inicio, que surgió de manera bastante sencilla, y el tercer acto, esa fue la parte más complicada, decidir qué iba a pasar entre el acto segundo y el cuarto, cómo los iba a enlazar. Aclaro que el texto no lo escribí hasta tener terminadas todas las ilustraciones; es lo último que hice. Lo primero que hice fue un esquema de las páginas, de cómo contar la historia a través de los dibujos, luego las ilustraciones y después el texto. Reconozco que esto nos dio algunos problemas, pero me resulta más fácil construir la historia así. Mientras iba haciendo el libro, mis compañeros y yo nos planteamos varias opciones, poner únicamente un pequeño texto al principio, incluso dejarlo sin texto. Cuando lo vimos acabado nos quedó claro que necesitaba texto, sobre todo el tercer acto, que sin texto no se iba a entender. Así que escribí el pequeño texto que acompaña a las ilustraciones, y lo digo así, acompaña, pues debían ser las ilustraciones las que tuvieran el mayor peso, las que hablaran de Miss Marjorie y de las manos rojas. Por lo menos esa era mi intención…

Miss Marjorie detalle

Miss Marjorie.

E.L.- No sé si podríamos hablar de esas manos rojas que destacan sobre un expresionista telón en blanco y negro como de un protagonista equiparable en importancia a la propia Miss Marjorie. Desde luego son un enorme hallazgo y lo que, a mi juicio, convierten algo muy bueno en algo extraordinario. ¿Tuviste dudas de cómo iba a funcionar esa relación “de pareja” tan surrealista?

M.A.- La verdad es que nunca me planteé si la pareja funcionaba o no. Elegí las manos, creo, porque tocando es como estableces una relación más intima con lo que te rodea. El contacto no me parece un mal punto de partida para una relación, aunque en este caso es un contacto muy parcial, imperfecto. Pero todo esto te lo digo ahora, a posteriori, en un principio solo me pareció una imagen sugerente que me ofrecía muchas posibilidades que me gustaban para construir una historia.
E.L.- Tú eres, además, responsable de la maquetación y del diseño de la obra. Esto, imagino, que te permite gozar de una libertad plena. El libro, por otra parte, es una delicia como objeto en sí mismo. ¿Esto es algo que se va construyendo poco a poco o ya tenías una idea muy precisa desde el comienzo de lo que querías lograr?

M.A.- Bueno, había algunas cosas que tenía claras desde el principio, como la portada, que tenía que ser muy limpia, con mucho blanco, en contraposición con las ilustraciones que están muy llenas, con poco espacio libre. Otras cosas van surgiendo cuando el libro va tomando forma, como la página roja de inicio con las iniciales M.M., que, personalmente, me gusta mucho. Cuando estaba terminando de maquetar el libro, metiendo ya los créditos y últimos detalles, me daba vergüenza poner otra vez mi nombre… Era todo como YO YO YO por todas partes. Al final, decidimos dejarlo como en los otros dos libros. Después de todo, nadie lee los créditos, ¿no?
E.L.– Bueno, no te fíes, por si acaso. Ejem. Por cierto, al igual que tus compañeros, tú has colaborado en el campo del fanzine, vienes del mundillo del audiovisual… Imagino que, de una u otra forma, todo eso está ahí, volcado en Miss Marjorie. A mí me ha impresionado, entre otras cosas, ese dominio de la elipsis que te permite con un texto mínimo contar toda una historia en cuatro actos. No sé si me puedes hablar, ya sé que la palabra resulta bastante equívoca, de tus “influencias”, al menos de aquellas que sientas como conscientes o reconocibles, sean literarias, artísticas, cinéfilas…

Mayte Alvarado Simancas, Ilustradora

Mayte Alvarado. Foto: Oto.

M.A.- No soy demasiado buena analizando mi trabajo, ni demasiado consciente de mis influencias. Lo que sí que tengo claro es que los referentes a la hora de realizar Miss Marjorie –por lo menos aquellos que son más evidentes para mí– son cinematográficos. Por un lado, el cine mudo. Quería que las ilustraciones fueran muy expresivas, con una expresividad un tanto exagerada, muy de actuación de película muda. Al igual que Miss Marjorie no contaba con un texto elaborado para apoyarse, los actores de cine mudo no tenían diálogos que ayudaran a matizar la interpretación. Por otro, el cine negro clásico de los 40 y 50 está muy presente, en la parte final sobre todo.

E.L.- A quien pueda pensar que Miss Marjorie es un libro para niños qué le dirías. Cuéntame qué impresiones te están llegando hasta la fecha sobre la obra de parte de los lectores que ya la han disfrutado.

M.A.- Miss Marjorie tiene una estructura muy parecida a la de un cuento ilustrado infantil, pero en ningún momento yo me lo planteé así. El objetivo siempre fue realizar un cuento para adultos. Es cierto que todo lo que hago termina teniendo un punto un poco infantil, pero creo que eso es algo que se me escapa, como una manifestación de mi carácter, que también es un poco infantil en ciertos aspectos, que no puedo evitar. La respuesta a Miss Marjorie ha sido bastante positiva; por lo menos yo estoy muy satisfecha con ella. Hay gente que me ha dicho cosas muy bonitas sobre el libro y eso me hace muy feliz. Supongo que habrá gente a la que no le haya gustado, pero nadie me ha escrito para decirme lo horrible que le ha parecido; por ahora…

E.L.- ¿Veremos nuevas entregas de esta heroína: con o sin manos rojas de partenaire?

M.A.- Definitivamente no. La historia de Miss Marjorie empieza y acaba en esas 64 páginas.
el verano del cohete

E.L.- Si te parece, vamos a hablar ahora un poco de El Verano del Cohete, ese «colectivo editorial», como lo habéis definido, del que junto a Borja González y Rui Díaz eres impulsora. ¿Cuándo os ponéis en marcha y, sobre todo, por qué?

M.A.- Borja y yo ya llevábamos un tiempo dándole vueltas a la idea de pasar de los fanzines a la edición de pequeños libros ilustrados. Pero no terminábamos de animarnos, nos hacía falta alguien más que nos complementase. Creo que fui yo la que pensó en la posibilidad de planteárselo a Rui y a Borja le pareció bien. Le invitamos a cenar a casa y, un par de botellas de vino después, aceptó encantado. Desde un principio nos planteamos El Verano del Cohete como un medio para volcar nuestros trabajos, pero también como un lugar en el que dar cabida al trabajo de autores que nos gustan. Para el primer año pensamos en tres libros, uno de cada uno de nosotros. Si esto no funcionaba, por lo menos nos daríamos el gusto de ver nuestro trabajo editado tal y como nos gustaría.

E.L.- Referencias a Bradbury, apelaciones a participar del «vuelo a la fantasía», el gusto por los cuentos y leyendas de nuestra tradición occidental… El Verano del Cohete rezuma un amor por la belleza que resulta infrecuente en nuestros días. ¿Qué tiene de refugio frente al ensordecedor ruido ambiente, de vía de escape frente a la terca realidad?

M.A.- Nos limitamos a hacer los libros que nos gusta hacer y que nos gusta leer. Así de simple. El camino que ha tomado El Verano del Cohete, muy vinculado al relato fantástico, ha ido surgiendo sin premeditación. No teníamos planteado ese enfoque; es el punto de conexión entre nosotros tres.

Borja González, Rui Díaz y Mayte Alvarado. Foto: Virginia Esquilichi.

Borja González, Rui Díaz y Mayte Alvarado. Foto: Virginia Esquilichi.

E.L.- En oposición a esta desenfrenada carrera que representa casi siempre la industria editorial, frente a la hiperinflación de títulos, apostáis por un modelo radicalmente opuesto. Pocas novedades, ediciones muy cuidadas… Hay aquí también una reivindicación del editor como artesano, ¿me equivoco?

M.A.- ¿Por qué vas a hacer libros feos si los puedes hacer bonitos? Pienso que un libro con una edición bonita y cuidada siempre se disfruta mucho más. El tema de editar tres libros al año es más bien un asunto práctico, tanto económico como del tiempo que podemos dedicarle a la editorial.

E.L.- No sé si, por mentalidad –por edad también, aunque sois insultantemente jóvenes– os sentís parte de una nueva generación de editores que habitan cierta periferia y que han ido emergiendo en los últimos años. ¿Qué relación mantenéis, sean personales, profesionales o como simples lectores, con esos nuevos sellos independientes? Pienso en Nórdica, Impedimenta, Jekyll&Jill, Blackie Books, Alpha Decay, Ginger Ape, Siberia, Pálido fuego, Confluencias, Micromegas, Minúscula, Sajalín y un largo etcétera. ¿Qué papel piensas que estáis llamados a representar frente a los grandes grupos empresariales?

M.A.- Conozco esas editoriales como lectora, y no todas… Acabamos de empezar y no tenemos muchas relaciones en el mundillo. Personalmente no me siento parte de ninguna generación de nada; no sé mis compañeros. El Verano del Cohete no juega en la misma liga que los grandes grupos editoriales, no hay competencia posible. Son caminos paralelos, ellos por el suyo y nosotros por el nuestro.

el rey de los elfos

“El rey de los elfos” (Der Erlkönig).

E.L.- ¿Corren, como parece, buenos tiempos para el libro ilustrado? La oferta es cada vez más amplia. Mi pregunta sería: ¿hay suficientes lectores? O dicho de otro modo: ¿cómo se concilia una aventura de estas características con las leyes del mercado, con aquello que decía Marx, «de las aguas heladas del cálculo egoísta»?

M.A.- Creo que cada vez hay un mayor interés por el libro ilustrado para adultos. Aunque pienso que la mayoría de la editoriales son todavía un poco conservadoras al respecto. O bien se tratan de libros de autores clásicos o de ilustradores reconocidos; no todos, pero sí la mayoría. Supongo que se trata de asegurar las ventas; cosa lógica, por otra parte.

ilustración de Ana Sender para 'Los turistas' de Rui Díaz.

Ilustración de Ana Sender para ‘Los turistas’ de Rui Díaz.

E.L.- De los dos libros que preceden a Miss Marjorie en el catálogo, qué destacarías. No te pido nada parecido a una reseña ni a un resumen, que eso ya lo contáis muy bien en vuestra página web, sino una especie de apelación a nuestra sensibilidad como lectores (me ha faltado decir: «esa es tu cámara»):

M.A.- Menuda pregunta… Ahora a ver qué digo para que mis compañeros queden contentos… (risas). Voy a dar una valoración personal, lo que más me gusta a mí de cada uno de ellos. Sobre Los turistas: reconozco que durante el proceso de maquetación del libro llegué a odiarlo profundamente… Luego ya se me pasó y ahora le tengo un cariño especial, por ser el primero, supongo. Lo que más me gusta de Los Turistas es la atmósfera que impregna el relato, sobre todo en su primera parte, la sensación de que el tiempo se ha detenido en medio de ninguna parte, esperando algo que va a suceder. Ese invierno perpetuo en el que se encuentran los niños. «Ya no recordábamos cuando había empezado el invierno…», ese es el principio que le dio Rui a su novela. Me gusta mucho ese principio. Por su parte, Ana [Sender] hizo un trabajo fantástico recogiendo esa atmósfera que recorre la historia y plasmándola en sus ilustraciones. Quedamos muy contentos con su trabajo. De El rey de los elfos admiro muchísimo el trabajo de Borja como ilustrador, tanto en este libro como en cualquier cosa que haga. Es un libro atípico, un solo poema de ocho estrofas va acompañado por diez ilustraciones a página completa. Me gusta mucho el enfoque que decidió tomar Borja, centrando su atención en la figura del rey de los elfos, mientras que el padre y el hijo son retratados como pequeñas siluetas a caballo que tratan de huir de lo inevitable. De la calidad y belleza de las ilustraciones no voy ni a hablar… Son incuestionables.

Ilustración de Lorenzo Montatore para "¿Dónde está mi cabeza?" de Galdós.

Ilustración de Lorenzo Montatore para “¿Dónde está mi cabeza?” de Galdós.

E.L.- Hasta la fecha, como decimos, tenéis tres títulos publicados, pero os he leído que esta primavera vais a iniciar algo así como una nueva etapa, el salto de la «autoedición» al de la edición «per se». ¿Qué puedes avanzar a este respecto? Imagino que proyectos no os faltarán encima de la mesa. Ni currículos, ¡ay!

M.A.- Pues algo te puedo adelantar, claro. En mayo tendremos novedad, de la mano de Benito Pérez Galdós y Lorenzo Montatore, nada más y nada menos. Las ilustraciones de Montatore para el relato “¿Dónde está mi cabeza?”, de Galdós, son geniales. ¡Estamos muy contentos! Y ya en septiembre, sacaremos un libro de la ilustradora italiana Virginia Mori, cuyo trabajo creo que casa completamente con El Verano del Cohete.

E.L.- Vale, ponte en situación y hagamos un pequeño ejercicio de imaginación (esto es una tontería para vosotros). Es 31 de diciembre de 2014 y tienes que preparar un post en vuestro blog haciendo un balance de lo que ha sido el año. Qué párrafo te gustaría poder escribir.

M.A.- Esto que voy a decir es un poco egoísta por mi parte… pero me encantaría poder decir que la primera edición de Miss Marjorie está AGOTADA.


 

cabecera eltestdellibrofago


Una editorial actual de referencia.
Impedimenta.

Un libro que te marcó especialmente.
La espuma de los días, de Boris Vian. 

Un ilustrador de bandera.
Hay miles. Pero por nombrar una cuyo trabajo sigo desde hace tiempo: Ana Juan. 

Un autor al que te gustaría editar desde El Verano del Cohete.
Es casi obligado… Ray Bradbury. 

Aquella primera librería de tu infancia.
Era en Badajoz:la clásica librería-papelería de barrio.

El mejor lugar para leer del mundo.
Un sillón bien cómodo. 

Esa palabra obsolescente a reivindicar.
¿Obsolescencia? No, venga va, te digo una que me gusta, falacia. 

La película de tu vida.
También hay muchas… L´atalante, de Jean Vigo. 

Un tipo de letra.
La Bodoni. 

¿Tienes e-reader? 
No.
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